A lo largo de nueve meses, es muy probable que tu cuerpo haga y sienta cosas que nunca antes habías experimentado. Sí… las maravillas —y también los desafíos— del embarazo.
La osteópata Sarah Boughtwood te acompaña en este proceso, desglosando algunas de las molestias, dolores y pequeños incomodidades que pueden aparecer durante el embarazo, y compartiendo consejos prácticos y expertos para ayudarte a aliviarlos, con más calma, confianza y conexión con tu cuerpo.
1. Dolor en el coxis
Se refiere al dolor en la zona del sacro y el coxis. Durante el embarazo, es natural que la hormona relaxina haga que músculos, ligamentos y articulaciones se vuelvan más flexibles, pero esto también puede generar molestias.
Un consejo práctico es sentarte sobre un cojín tipo dona o incluso un cojín de viaje para el cuello, de manera que el peso recaiga en los glúteos sin ejercer presión directa sobre el coxis.
El tratamiento osteopático puede ser muy efectivo para aliviar este dolor, ayudando a liberar tensiones en la zona y permitiendo que músculos, articulaciones y ligamentos funcionen de forma más equilibrada y armónica.
2. Reflujo
La hormona relaxina también relaja la válvula superior del estómago, lo que permite que los ácidos gástricos suban hacia el esófago, generando esa típica sensación de ardor.
Algunos consejos que pueden ayudarte a aliviarlo:
Cenar temprano, para mantenerte erguida por 2 a 3 horas antes de acostarte
Identificar y evitar alimentos que empeoran el reflujo (como el chocolate o el café)
Dormir con la parte superior del cuerpo ligeramente elevada
Comer porciones más pequeñas con mayor frecuencia
Y, por supuesto, no dudes en consultar con tu matrona o profesional de la salud si necesitas apoyo adicional o tratamiento.
3. Dolor en la parte baja de la espalda
Durante el embarazo, la curvatura natural de la zona lumbar puede cambiar y, sumado al crecimiento del abdomen, esto puede generar una mayor carga en la espalda baja.
Para aliviarlo, puedes probar dormir con una almohada detrás de la espalda y otra debajo de la cadera y el abdomen, para darle soporte a esa zona.
Además, realizar ejercicios suaves que fortalezcan los glúteos, los isquiotibiales y el abdomen puede ayudar a disminuir la presión sobre la zona lumbar. Siempre es importante consultar con tu profesional de salud para saber qué ejercicios son adecuados para ti.
4. Estreñimiento
El intestino está formado por músculo liso, y la acción de la hormona relaxina puede hacerlo más lento, lo que en algunos casos provoca estreñimiento.
Incorporar movimiento suave todos los días puede hacer una gran diferencia. También es importante tener una alimentación rica en fibra y mantener una buena hidratación.
Un tip muy útil al momento de ir al baño es colocar los pies sobre un pequeño banquito, elevándolos. Esta posición facilita el proceso, reduce el esfuerzo y ayuda a que la evacuación sea más natural y cómoda.
5. Dolor en las costillas
A medida que tu abdomen crece, se genera más presión sobre la caja torácica, y el bebé empuja desde abajo, lo que puede provocar molestias en las costillas.
Para aliviarlo, puedes realizar estiramientos suaves inclinándote hacia los lados, lo que ayuda a liberar esa tensión. También puedes aplicar calor con una bolsita térmica o frío con algo como arvejas congeladas sobre la zona, según lo que te resulte más reconfortante.
6. Dolor en la parte alta de la espalda y el cuello
Durante el embarazo, es común que el tamaño del pecho aumente varias tallas. Este cambio implica un peso adicional que puede generar tensión en la zona del cuello y la parte alta de la espalda.
Un ejercicio simple, como el movimiento de “remo”, puede ayudarte a fortalecer los músculos de la espalda alta y así disminuir la sobrecarga en la columna.
Además, el tratamiento osteopático es una opción muy efectiva y segura para aliviar estas molestias, ayudando a tu cuerpo a encontrar nuevamente equilibrio y comodidad durante esta etapa tan especial.










