Consejos clave para la recuperación después de una cesárea

Consejos clave para la recuperación después de una cesárea

Como fisioterapeuta especializada en salud pélvica, trabajo en las salas de postparto del Hospital de Auckland, por lo que conozco de cerca el proceso de recuperación tras una cesárea. Además, mis dos bebés nacieron mediante parto abdominal, por lo que también lo he vivido en primera persona.
Aquí comparto mis principales recomendaciones para acompañarte en tu recuperación después de una cesárea, con respeto, conciencia y cariño hacia tu cuerpo.

 

1. Gestiona tus expectativas

Saber de antemano qué puedes esperar hace que todo el proceso sea mucho más llevadero. Después de la cesárea, pasarás un tiempo en la sala de recuperación junto a tu bebé y la persona que te acompaña, antes de ser trasladada a tu habitación.
Una vez allí, es probable que tengas una bomba de analgesia: un sistema que administra medicación a través de una vía en tu mano cada vez que presionas un botón. Cuando recuperes la sensibilidad y puedas volver a mover las piernas, generalmente se te animará a levantarte de la cama (esto suele ocurrir entre 8 y 12 horas después de la cirugía).
Después de tu primer intento exitoso de movilizarte, retirarán la sonda urinaria. Al día siguiente, lo habitual es comenzar con medicación oral para manejar el dolor de la herida. Cuando puedas orinar, expulsar gases y caminar por tu cuenta, normalmente ya es seguro volver a casa.
Es completamente normal que sientas dolor en la zona de la herida al realizar movimientos como levantarte, reír o toser, durante un período de entre 2 y 6 semanas. Sin embargo, este malestar debería ir disminuyendo poco a poco cada día.

 

2. Soporte abdominal

El uso de una banda abdominal tipo “tubigrip” (similar a los vendajes tubulares que se usan en esguinces) puede ser de gran ayuda a partir del día siguiente a la cirugía. Puedes usarla durante gran parte del día durante las primeras 4 a 6 semanas.
Este soporte ayuda a contener la zona abdominal, brindando seguridad al moverte y haciendo que las actividades cotidianas resulten mucho más cómodas. También puede ser útil en caso de diástasis abdominal (separación de los músculos abdominales tras el embarazo).
Puedes consultar con tu matrona o fisioterapeuta de suelo pélvico sobre dónde conseguirla y cómo utilizarla correctamente.

 

3. Protección de la herida

Aplicar una presión suave y firme sobre la herida —ya sea con tus manos, una toalla enrollada o un pequeño cojín— puede hacer que acciones como toser, estornudar, reír o levantarte de una silla sean mucho más llevaderas.
Es una forma simple pero muy efectiva de cuidar tu cuerpo mientras sana, acompañándolo con paciencia y respeto en este proceso de recuperación.

 

4. Cuidado del tránsito intestinal

Hacer esfuerzo al ir al baño cuando tienes una herida abdominal puede ser muy incómodo… por eso, prevenir el estreñimiento es mucho más fácil que tener que tratarlo después.
Asegúrate de incluir muchas frutas, verduras y fibra en tu alimentación, tanto antes como después del parto. Mantenerte bien hidratada es fundamental —especialmente si estás amamantando—, ya que ayuda a que las heces sean más blandas y fáciles de evacuar.
En el hospital es probable que te ofrezcan laxantes: no dudes en utilizarlos el tiempo que los necesites para que tu tránsito intestinal sea regular y sin molestias. Cuidar este aspecto también es parte importante de tu recuperación.

 

5. Movimiento suave y consciente

Se recomienda levantarte de la cama entre 8 y 12 horas después de la cirugía. Aunque pueda parecer difícil al inicio, es un paso muy importante para prevenir complicaciones como coágulos o infecciones respiratorias.
Muévete con calma, sin apurarte, pero hazlo con frecuencia. Al principio, puede ser simplemente caminar dentro de tu habitación. Poco a poco, podrás ir ampliando ese espacio.
Una vez en casa, si te sientes con energía, intenta salir a dar caminatas suaves de unos 5 minutos la mayoría de los días. Puedes ir aumentando el tiempo gradualmente, unos 5 minutos por semana. Antes de darte cuenta, podrías estar disfrutando de caminatas de 30 minutos hacia las 6 semanas postparto.
Recuerda que cada cuerpo es diferente y cada recuperación también. Evita compararte con otras mujeres y, sobre todo, escucha lo que tu cuerpo necesita. Él sabe el ritmo que debes seguir.

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