Conversamos con Gina Urlich, nuestra nutricionista y experta en salud en Haven, sobre cómo encontró su camino en la salud y nutrición femenina, y sobre los aprendizajes, consejos y pequeños descubrimientos que ha ido sumando a lo largo de su recorrido.
1. Cuéntanos sobre tu carrera y cómo llegaste a donde estás hoy
Comencé mi carrera en enfermería, trabajando durante algunos años en cuidados paliativos antes de trasladarme al Hospital Mater Mothers Maternity en Brisbane, donde me desempeñé entre una unidad de ginecología y maternidad. Pasé más de diez años allí, y hacia el final de ese tiempo sentí un llamado muy profundo a aprender más sobre la medicina preventiva y el cuidado integral.
Atendía a mujeres en etapas avanzadas de cánceres ginecológicos, y muchas de ellas me decían que desearían haber entendido antes lo que su cuerpo les estaba intentando decir. Comentaban que, de haber sabido que esos periodos menstruales intensos y dolorosos eran una señal —y no algo “normal” de ser mujer—, tal vez no habrían llegado a esa situación.
Esa experiencia marcó un antes y un después en mi vida. Decidí entonces estudiar una licenciatura en Ciencias de la Salud con especialización en medicina nutricional, y me sumergí por completo en el mundo de la salud femenina: desde condiciones hormonales hasta fertilidad y embarazo. Y, de forma muy natural, ese camino me llevó también a la nutrición infantil.
Hoy me siento profundamente agradecida de poder dedicarme a algo que me apasiona tanto y que siento como un verdadero propósito.
2. ¿Qué es lo que más te apasiona de la salud y la nutrición femenina?
Me encanta poder ayudar a las mujeres a entender su propio cuerpo, algo que —sinceramente— me hubiera gustado haber aprendido en el colegio.
Cuando comprendemos cómo funciona nuestro cuerpo y los cambios hormonales que ocurren a lo largo del ciclo mensual, podemos empezar a trabajar en armonía con él, en lugar de en contra. Esa conexión nos permite usar ese conocimiento a nuestro favor, pero también reconocer cuándo algo no está bien.
Nuestro cuerpo siempre se comunica con nosotras. Primero susurra, con pequeñas señales y molestias… pero si las ignoramos por mucho tiempo, termina gritando en forma de enfermedades más complejas. Lamentablemente, muchos síntomas que las mujeres experimentan han sido normalizados como “parte de ser mujer”, cuando en realidad son mensajes que merecen ser escuchados.
La nutrición, por su parte, es uno de los factores más poderosos que tenemos para prevenir enfermedades —o, por el contrario, favorecerlas—. A través de un enfoque natural, también podemos llegar al origen de lo que está causando un desequilibrio y tratarlo de manera integral, ayudando al cuerpo a volver a su estado de equilibrio y bienestar.
3. ¿Cuáles han sido los momentos más destacados de tu carrera?
- Haber creado y liderado mi propia clínica, acompañando a miles de mujeres alrededor del mundo en sus procesos de salud.
- Escribir para algunas de las revistas más importantes de Nueva Zelanda y Australia.
- Y también tener la oportunidad de colaborar con marcas innovadoras e inspiradoras como Haven.
4. ¿Qué es algo que te hubiese gustado saber antes de ser mamá?
- Ser la mejor mamá que puedes ser no significa ser perfecta… porque la perfección simplemente no existe.
- Confía en tu intuición, escucha tu corazón y aprende a dejar pasar las críticas.
No permitas que el juicio de los demás tenga un lugar en tu historia como madre.
- Dale a tu bebé lo mejor de ti, pero no olvides darte ese mismo cuidado a ti misma.
- Trátate con amor y suavidad, porque atravesarás cambios enormes: físicos, emocionales y espirituales.
- Habrá momentos en los que hacer lo “suficientemente bien” será todo lo que puedas dar para salir adelante… y otros en los que florecerás y sentirás que todo fluye. Todo es parte del camino, y cada etapa pasa, muchas veces, más rápido de lo que imaginamos.
- Los días pueden parecer largos… pero los años pasan volando.
5. ¿Qué consejo le darías a las madres que quieren “volver a su forma” después de dar a luz?
Tu cuerpo acaba de crear una vida —algo verdaderamente milagroso—. No se trata de “volver a ser como antes”, sino de avanzar y transformarse.
Convertirme en mamá me ha enseñado que mi cuerpo no está aquí para verse bien en un bikini, sino para honrar lo increíble que es: dar vida y traerla al mundo. Recién ahora, en esta etapa de mi vida, siento un amor profundo y real por mi cuerpo… y eso toma tiempo.
He aprendido a abrazarlo todo: el vientre más blando, la celulitis, las arrugas, las pequeñas imperfecciones. Porque mi cuerpo no es solo el lugar que me sostiene, sino también el que dio vida a mis cuatro maravillosos hijos.
Muchas veces queremos volver a nuestras rutinas, a nuestros jeans o al trabajo sin detenernos a reconocer lo extraordinario que somos. En lugar de eso, enfoca tu energía en nutrirte, en moverte desde el cuidado, y en elegir actividades que fortalezcan no solo tu cuerpo, sino también tu salud mental.
6. ¿Cuáles son los mejores alimentos para nutrir a una madre después del parto?
- Prioriza alimentos cálidos, nutritivos y reconfortantes: sopas, guisos, caldos de hueso, avena… y, por supuesto, una buena hidratación. Son preparaciones que contienen, sostienen y ayudan a recuperar energía.
- Pon atención a los macronutrientes. Una alimentación equilibrada incluye proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos provenientes de alimentos reales en cada comida y colación. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de la proteína: su déficit puede ocurrir rápidamente si no se consume en cantidad adecuada. Como referencia general, se recomienda alrededor de 1 g de proteína por kilo de peso corporal, pero durante el embarazo y la lactancia esta necesidad puede aumentar a aproximadamente 1,4 g/kg.
- Cuida la calidad de tus snacks. Si estás amamantando, es importante considerar que tus necesidades energéticas siguen siendo más altas que antes del embarazo (alrededor de 300 a 500 calorías extra al día). Eso equivale a sumar una o dos colaciones nutritivas adicionales diariamente.
- Continúa tomando un multivitamínico. Esto ayudará a cubrir posibles deficiencias en la alimentación y a recuperar los nutrientes que tu cuerpo utilizó durante el embarazo y el parto.
7. ¿Qué consejos nutricionales recomendarías a mujeres que están intentando quedar embarazadas?
Sabemos que los tres meses previos a la concepción son un período clave que puede influir significativamente en la calidad de los óvulos y los espermatozoides… y, en definitiva, en la salud de tu futuro bebé.
En el caso de los hombres, el cuerpo produce nuevos espermatozoides aproximadamente cada tres meses, por lo que su alimentación y estilo de vida impactan directamente en la calidad, cantidad y forma de estos. Existen nutrientes específicos que pueden favorecer una producción saludable, por lo que recomiendo acompañarse de un profesional de la salud antes de buscar un embarazo.
Para las mujeres, mi consejo es claro: actúa como si ya estuvieras embarazada. Esto implica dejar el alcohol, limitar la cafeína, comenzar con vitaminas prenatales y priorizar una alimentación basada en alimentos reales y equilibrada en macronutrientes.
También podemos influir en la calidad de los óvulos durante esos meses previos, así como en el equilibrio hormonal necesario para concebir y sostener un embarazo saludable.
Si pensamos en todo el tiempo, energía y recursos que muchas veces invertimos en organizar una boda… ¿por qué no poner ese mismo cuidado en planificar la llegada de un hijo? Por eso, recomiendo profundamente contar con un plan preconcepcional.
8. ¿Cómo cambian las necesidades nutricionales de una mujer a lo largo de la vida?
Las necesidades nutricionales de una mujer van evolucionando con cada etapa: desde la pubertad, pasando por el embarazo y la lactancia, hasta llegar a la menopausia.
Debido a estos cambios constantes, sus requerimientos son distintos a los de los hombres. Por ejemplo, una mujer en edad fértil necesita más hierro debido a la pérdida mensual durante la menstruación. Durante el embarazo, es fundamental aumentar la ingesta de ácido fólico para apoyar el desarrollo del bebé. Y en la menopausia, los nutrientes que fortalecen los huesos pasan a ser esenciales.
Todo lo que nutrimos en nuestro cuerpo durante los años jóvenes es como un ahorro que podremos utilizar más adelante. Es una inversión a largo plazo en nuestra salud.
9. ¿Cómo organizan las comidas semanales en tu familia?
La verdad es que soy bastante espontánea, ¡no planifico tanto como debería! Pero tengo algunos platos favoritos que siempre funcionan. Por ejemplo, preparo una salsa boloñesa cargada de verduras, y al día siguiente la reutilizo transformándola en nachos más saludables o papas rellenas.
Me encanta la idea de cocinar una vez y comer dos veces. Por eso creé un ebook de recetas llamado Feed the Family, lleno de ideas prácticas y nutritivas que te permiten tener una comida rica y saludable en la mesa en menos de 30 minutos.
10. ¿Quién te inspira?
He conocido a personas maravillosas a través de Instagram, y hay algunas cuentas que realmente disfruto seguir, como @tinyheartseducation, @bumpnbub y @dr.carriejones.
Son espacios llenos de información valiosa, educación y contenido que empodera. Me encanta rodearme de ese tipo de energía: personas que comparten, enseñan y acompañan desde un lugar genuino.
11. ¿Cuál es la mejor forma de lograr que niños quisquillosos coman saludable?
La constancia lo es todo. Seguir ofreciendo una variedad de alimentos, incluso si al principio no los aceptan. Ver esos alimentos de forma repetida en su plato ayuda a que se familiaricen con ellos, y con el tiempo, eventualmente, los prueban.
Mi hijo de 14 años es prueba de eso, y ahora estoy aplicando exactamente la misma estrategia con mis hijos más pequeños. Muchas veces caemos en la trampa de ofrecer solo “comidas seguras”, esas que sabemos que comerán sin problema. Pero lo ideal es equilibrar: mantener esos alimentos conocidos, mientras seguimos incorporando nuevas opciones.
También me gusta que mis hijos puedan servirse solos. Eso les da una sensación de independencia y les permite participar activamente en lo que comen. Suelo decirles que elijan al menos dos verduras para su plato… y eso hace que se involucren y decidan por sí mismos.
Y algo muy importante: sentarse a comer juntos. Ser un ejemplo. Las comidas en familia son una oportunidad preciosa para conectar, conversar sobre el día o simplemente disfrutar de la compañía. Sacar el foco del “tienes que comer” y ponerlo en el momento compartido cambia todo. Te sorprendería ver cuánto están dispuestos a probar cuando la atención está en la conversación y no en la comida.










