Alimentación

La maternidad moderna con Liv Purdon

La maternidad moderna con Liv Purdon

En esta nueva entrega de nuestra serie Maternidad Moderna, conversamos con Liv Purdon, mamá de Penélope. Desde enfrentar un proceso de alimentación inesperado hasta aprender a confiar plenamente en sí misma, Liv comparte con honestidad lo que la ayudó a encontrar claridad, confianza y calma en esos primeros meses.

 

Has sido muy abierta sobre tu experiencia con la alimentación de tu hija. ¿Cómo fueron esos primeros días con Penélope?

Pensé que todo iba muy bien en el hospital, pero en cuanto llegamos a casa, Penélope simplemente no lograba tranquilizarse. No entendía qué estaba pasando y fue increíblemente estresante. Al cuarto día probé complementar con fórmula… y por fin logró dormir. Sentí un alivio enorme.

Poco después me di cuenta de que cada vez que amamantaba me invadía una sensación de tristeza y desánimo. Con el tiempo descubrí que se trataba de DMER. Intenté seguir adelante durante algunas semanas más, pero cuando Penélope tenía cinco semanas decidí detener la lactancia. Sentí un breve momento de culpa, pero desapareció rápido cuando recordé que una mamá feliz también es una prioridad.

Penélope creció muy bien con leche de fórmula. Dormía mejor, estaba más tranquila y, sinceramente, todo nuestro mundo se volvió más sereno. Me siento orgullosa de haber puesto mi salud mental en primer lugar.


¿Qué emociones o pensamientos fueron los más difíciles durante la lactancia?

Recuerdo haber sentido, en cierto modo, que había fallado, especialmente después de una cesárea. Sentía que nada de mi experiencia había sido “natural”, algo que no suele ser importante para mí, por lo que me sorprendió sentirlo así.

Pero cuando dejé de amamantar, me sentí más liviana de inmediato. Mi ánimo mejoró, volví a alimentarme bien, recuperé energía y Penélope comenzó a dormir profundamente. Todo cambió para mejor. Ese giro me recordó que cuidarme a mí misma era, en realidad, la mejor forma de cuidar de las dos.

 

Cuando la alimentación no resultó como lo habías imaginado, ¿dónde encontraste apoyo o tranquilidad?

Honestamente, en Google y TikTok. Busqué sobre D-MER (Reflejo Disfórico de Eyección Láctea en inglés) y encontré a muchas mujeres describiendo exactamente lo que yo estaba viviendo. Fue muy reconfortante darme cuenta de que no estaba sola.

En cuanto a la alimentación mixta, siempre imaginé que introduciría solo una mamadera por la noche, pero terminamos complementando casi en cada toma. No sé si mi leche no era suficiente, y quizás nunca lo sabré… pero la fórmula realmente fue un salvavidas para mí.

 

¿Qué te ayudó a sentir confianza en las decisiones que tomaste, incluso cuando fue difícil?

Mi matrona fue increíble, y mis amigas me recordaron algo muy importante: mi salud mental era prioritaria. No tiene sentido seguir adelante solo por cumplir con la lactancia si te sientes triste y agotada. Ellas tenían razón, y su apoyo marcó toda la diferencia.

En cuanto a la confianza en otras decisiones, creo que tiene mucho que ver con mi personalidad. Escucho y valoro los consejos de las personas en quienes confío, pero al final también confío profundamente en mí misma. Y, siendo honesta, siento que cada decisión que tomé fue la correcta.

 

Si pudieras volver atrás y darte tranquilidad en esas primeras semanas, ¿qué te dirías?

Me diría que entienda mejor la depresión postparto, porque es real. Me recordaría que no tengo que hacerlo todo sola, y que las decisiones que estaba tomando eran las adecuadas para nosotras.

 

¿Qué fue lo que más te sorprendió de convertirte en mamá?

La alegría. Amaba mi vida antes, pero la felicidad y la emoción pura que siento ahora cada día es algo completamente distinto. Una sola sonrisa o una risa de Penélope puede iluminar todo mi día. Y también me sorprendió lo naturalmente que llegó la maternidad a mí… nunca imaginé que se sentiría así.

 

¿Hay algo de Penélope que últimamente te haya hecho reír o sentir especialmente orgullosa?

Es increíble lo bien que comunica lo que necesita. Le enseñé lenguaje de señas y me llena de orgullo verla usarlo. Durante todo el día dice con sus manos “ayuda”, “más”, “terminé”, “mamadera”, “comida”, “agua”… Es maravilloso. Ahora estoy empezando a enseñarle “dolor” o “ouch”.

 

¿Cómo describirías la etapa en la que se encuentra ahora?

Está floreciendo. Le encanta la guardería, especialmente jugar con arena y agua. También pasa tiempo con su abuela, y luego tenemos nuestros días en familia. Se siente como una vida equilibrada y feliz. Sinceramente, no puedo pedir más.

 

¿Cómo ha cambiado la maternidad la forma en que te presentas en la vida, el trabajo o tus relaciones?

Ahora priorizo mucho mejor. Todo se siente más claro. Las cosas que antes me hacían sobre pensar ya no me afectan igual. A veces me sorprendo diciendo: “¿A quién le importa?”… y la verdad es que realmente ya no me importa.

 

¿Qué es algo que has dejado ir desde que te convertiste en mamá?

Mis estándares estrictos respecto a la alimentación y el ejercicio. Ya no me estreso si me salto entrenamientos o si pedimos comida. Sigo disfrutando mantenerme activa y comer bien porque me hace sentir bien, pero la presión desapareció.

 

¿Y qué es algo a lo que ahora te aferras más?

El tiempo en casa con Kyle y Penélope. Siempre me ha gustado estar en casa, pero ahora aún más. Un fin de semana sin planes… es, sin duda, mi favorito.

 

¿Qué conversaciones o comunidades te hacen sentir más comprendida en la maternidad?

Mis amigas que también tienen bebés. Hablamos todos los días: de lo bueno, de lo difícil… de todo. Es un espacio que me conecta, me aterriza y me hace sentir acompañada. Saber que no estoy sola en esto lo cambia todo.

 

¿Qué te gustaría que más madres escucharan sobre la alimentación, la presión o las expectativas?

Que es completamente normal que la lactancia no resulte como una espera. Y estamos en 2025: hoy existen alternativas maravillosas que permiten que los bebés crezcan sanos, felices y bien nutridos.

Los estudios demuestran que el bienestar de la madre es fundamental, y a veces eso significa dejar la lactancia. Y eso… también está bien.

Porque cuidar de ti es, en el fondo, una de las formas más importantes de cuidar de tu hijo.

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