En la primera entrega de nuestra serie Maternidad Moderna, conversamos con Zeenat Wilkinson, mamá de Zayn y Aaliyah. Entre abrazar el caos de la vida y aprender a vivir plenamente el presente, hasta darle un lugar especial a las tradiciones familiares, Zeenat nos comparte aquello que la mantiene centrada y conectada con lo que realmente importa.
¿De qué te sientes más orgullosa en tu camino como madre hasta ahora?
La vida tiene una forma muy particular de sorprendernos, en los momentos más hermosos y también en los más caóticos. Nos pone a prueba, tanto en paciencia como en resiliencia. En este proceso, tuve que aprender a soltar.
Ese pequeño cambio de mirada, ese empujoncito suave, me ayudó a entender que las cosas pueden desordenarse, pero que, en el panorama completo de la vida, los desafíos pequeños nunca deberían opacar lo realmente importante: la familia, la salud y la comunidad.
Me siento orgullosa de mí misma por haber llegado hasta aquí. La maternidad, de una forma muy profunda, me ha conectado con lo esencial y me ha dado una base firme donde sostenerme.
¿Qué ha sido desafiante de la crianza en esta época?
En algunas culturas existe la idea de que, cuando nace un bebé, también nace una madre. Y esa imagen es poderosa, porque reconoce que la mujer también está atravesando una transformación enorme.
Sin embargo, la maternidad moderna parece exigirlo todo: hacerlo todo, poder con todo, equilibrar mil cosas a la vez. Conceptos como el de las “supermamás” muchas veces terminan poniendo una presión irreal que nos lleva al agotamiento.
La falta de apoyo hacia las madres recientes es evidente. No hay suficientes espacios que acompañen a las mujeres a reencontrarse con su identidad más allá de la maternidad, especialmente en esos primeros días.
La crianza es imperfecta, caótica, profundamente humana. Y esta idea de una maternidad perfecta —tan presente sobre todo en redes sociales— termina haciéndonos daño. Ojalá pudiéramos ver más honestidad, más transparencia sobre lo que realmente significa criar.
¿Hay algo que sabes hoy que te hubiera gustado saber antes?
Confía en tu instinto.
Creo profundamente en una forma de criar basada en la intuición. Es maravilloso informarse, aprender, escuchar distintas voces… pero, al final del día, lo más importante es confiar en ti misma.
Tú sabes lo que es mejor para tu hijo, para tu familia. Encontrar ese camino propio, ese equilibrio que funcione para ustedes, es lo que realmente marca la diferencia.
¿Hay algo de tu infancia que estás intentando transmitir a tus hijos?
Tengo recuerdos muy bonitos de aquellas cenas y celebraciones tan especiales, así que los cumpleaños y los encuentros son algo muy importante para nosotros. Nos encanta abrir nuestra casa, reunir a amigos y familia, y crear esos momentos compartidos que quedan en el corazón.
También atesoro mucho los pequeños viajes que hacíamos en familia cuando era niña, así que viajar juntos es algo que cuidamos y valoramos profundamente. Son experiencias que nos unen y crean recuerdos para toda la vida.
¿Cuál ha sido la mayor lección que has aprendido de tus hijos?
Siento que aprendo de ellos todos los días. Vivimos en un mundo lleno de distracciones, y ellos me han enseñado la importancia de dejar a un lado el celular y simplemente estar presente.
Algo tan simple como darles nuestro tiempo y atención completa —sin interrupciones— marca una gran diferencia. Y aunque a veces parece difícil, con listas de tareas interminables y correos acumulándose, elegir estar presente ha sido un regalo no solo para ellos, sino también para mi propia salud mental.
¿Cuál es tu imprescindible número uno como mamá?
¡Una buena máquina de café! Tengo una Nespresso, y no hay nada como una taza de café deliciosa, disfrutada con calma en casa, para comenzar el día con el pie derecho.













