Nuestra Customer Love Manager y mamá de cuatro, Kara Fleming, comparte sus respuestas a algunas de las preguntas más habituales que recibe sobre la alimentación con fórmula, acompañando a otras familias con cercanía, experiencia y comprensión en este camino.
¿Qué necesitas tener a mano?
Desde la fórmula hasta los biberones, pasando por tetinas y esterilizadores, las opciones pueden parecer interminables… y un poco abrumadoras al inicio. Por eso, es buena idea no comprar demasiadas cosas de un mismo tipo de inmediato. Con el tiempo, irás descubriendo qué es lo que realmente funciona mejor para ti y tu bebé.
Para los primeros días, lo esencial es bastante sencillo: una lata de fórmula (generalmente suficiente para comenzar), agua, biberones y tetinas. También te serán muy útiles los pañitos para eructar y un cepillo para limpiar biberones y tetinas.
A medida que vayas encontrando tu ritmo en la alimentación de tu bebé, es posible que identifiques nuevas necesidades o prefieras otros productos. Tal vez quieras incorporar más biberones, probar distintos tipos o sumar accesorios que hagan el proceso más práctico y cómodo, como un secador para biberones.
Lo importante es ir paso a paso, con calma, descubriendo lo que mejor se adapta a ustedes.
¿Qué tipo de fórmula debería usar?
Las fórmulas infantiles suelen dividirse en tres —y a veces cuatro— etapas, cada una diseñada con los nutrientes necesarios para acompañar el crecimiento de tu bebé en cada momento.
Es importante saber que existen regulaciones muy estrictas sobre la composición de estas fórmulas, por lo que puedes tener la tranquilidad de que contienen las proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales que los bebés necesitan para desarrollarse de forma adecuada.
Sin embargo, es fundamental elegir la etapa correcta según la edad de tu bebé:
Etapa 1 – Fórmula de inicio: desde el nacimiento hasta los 6 meses
Etapa 2 – Fórmula de continuación: de 6 meses a 1 año
Etapa 3 – Leche para niños pequeños: de 1 a 3 años, especialmente cuando la alimentación no cubre completamente sus necesidades nutricionales
Hoy en día existe una gran variedad de opciones, lo que puede resultar un poco abrumador al principio. Puede ser útil conversar con otros padres y conocer sus experiencias, pero recuerda: al final, es tu bebé quien “elige”. A veces es necesario probar distintas alternativas hasta encontrar la que mejor se adapte a él.
Algunos de los tipos de fórmula más comunes incluyen:
Fórmulas a base de leche de vaca: son las más utilizadas
Fórmulas a base de leche de cabra: una alternativa cada vez más popular, aunque suele ser más costosa
Fórmulas a base de soya: pensadas para familias que prefieren evitar proteínas animales o para casos muy específicos de intolerancia a la lactosa. Sin embargo, algunos bebés alérgicos a la proteína de la leche de vaca también pueden reaccionar a la soya, por lo que no siempre es la mejor opción en esos casos
Fórmulas hipoalergénicas: indicadas para bebés con alergias o intolerancias. Sus proteínas están descompuestas para facilitar la digestión. Generalmente requieren indicación médica
Fórmulas especializadas: diseñadas para bebés prematuros o con bajo peso al nacer
Sea cual sea la fórmula que elijas, es importante revisar siempre la fecha de vencimiento y no utilizar el producto si el sello de seguridad está roto o el envase presenta daños.
Lo más importante es confiar en tu proceso, observar a tu bebé y encontrar juntos lo que les funciona mejor.
Veo que Haven está hecha con proteína A2. ¿Cuál es la diferencia entre la fórmula con leche A2 y las fórmulas tradicionales?
La leche A2 es una alternativa a la leche de vaca convencional. Estudios recientes sugieren que puede estar menos asociada a molestias digestivas.
Las fórmulas tradicionales a base de leche de vaca contienen dos tipos de proteínas beta-caseína: A1 y A2. La diferencia entre ellas es muy sutil —solo varían en un aminoácido—, pero ese pequeño cambio puede tener un gran impacto en la forma en que el cuerpo las digiere.
La proteína A1 puede resultar más difícil de procesar para algunos bebés, lo que puede generar gases, incomodidad o dolor, con síntomas similares a la intolerancia a la lactosa.
Existe la teoría de que la leche que contiene únicamente proteína A2 es más fácil de digerir y mucho más suave para los estómagos pequeños y sensibles.
Por eso, cuando diseñamos Haven, decidimos utilizar exclusivamente proteína A2.
Hoy en día, todavía existen vacas que producen únicamente este tipo de proteína. De hecho, originalmente todas las vacas producían solo A2. Con el tiempo, ocurrió una mutación natural y muchas comenzaron a producir también la proteína A1.
En Haven trabajamos con granjas seleccionadas en la costa oeste de la Isla Sur de Nueva Zelanda, donde se crían vacas que producen únicamente leche A2. Nuestra leche proviene de estos rebaños cuidadosamente elegidos y testados genéticamente, garantizando que contienen solo proteína beta-caseína A2.
Es importante destacar que la leche A2 no es producto de modificación genética: se obtiene de forma completamente natural a partir de estas vacas especiales.
¿Cuáles son los beneficios de la fórmula Haven con proteína A2?
Ver a tu bebé incómodo o molesto puede ser muy angustiante. Síntomas como gases, hinchazón o malestar digestivo son comunes cuando hay dificultades para digerir la leche, y muchas veces se traducen en irritabilidad o llanto.
La fórmula Haven con proteína A2 puede ser más fácil de digerir para tu bebé, ya que esta proteína es más similar a la que se encuentra en la leche materna. Además, nuestra leche proviene de vacas alimentadas con pasto y que nunca han sido tratadas con antibióticos ni hormonas de crecimiento artificiales.
Si sientes que tu bebé está experimentando molestias relacionadas con la digestión de la leche, Haven puede ser una opción amorosa y cuidadosa para acompañarlo, brindándole mayor bienestar y tranquilidad en su día a día.
¿Qué tipo de mamadera debería usar?
Los biberones vienen en distintas formas, tamaños y materiales: pueden ser de vidrio, plástico e incluso de acero inoxidable. Cada bebé es diferente, y algunos se adaptan mejor a ciertos tipos o formas de biberón.
Es completamente normal que tengas que probar más de una opción antes de encontrar la ideal para tu bebé. Por eso, lo mejor es comenzar con lo esencial y evitar comprar grandes cantidades desde el inicio, hasta estar segura de qué funciona mejor para ustedes.
Si eliges biberones de plástico, es importante que sean “libres de BPA”, es decir, que no contengan bisfenol A, una sustancia presente en algunos plásticos que podría afectar la salud de los niños.
Los biberones de vidrio, en cambio, no contienen BPA y suelen durar mucho tiempo, pero requieren más cuidado, ya que pueden quebrarse o astillarse. Es importante revisarlos con frecuencia para asegurar que estén en buen estado y no representen un riesgo para tu bebé.
¿Qué tipo de chupete debería usar?
Basta con entrar a una tienda de bebés para sentirse un poco abrumada: hay muchísimas opciones. Las tetinas pueden ser de silicona (transparentes) o de látex (más oscuras), pero eso es solo el comienzo.
Existen múltiples formas: ortodónticas, redondeadas, de base ancha, planas… e incluso algunas que prometen imitar la forma natural del pecho materno. Pero, en realidad, no hay una única respuesta correcta. Todo depende de tu bebé y de lo que le resulte más cómodo. Cada pequeño tiene sus propias preferencias.
Además, las tetinas suelen clasificarse por etapas o por flujo (lento, medio o rápido), lo que se refiere al tamaño del orificio por donde pasa la leche.
Un flujo muy rápido puede resultar abrumador para bebés pequeños, haciéndolos toser o tragar más de lo que pueden manejar. Por otro lado, un flujo muy lento puede frustrarlos, haciendo que succionen con más fuerza y traguen aire.
Lo importante es observar a tu bebé. Algunos se adaptan fácilmente y no necesitan cambios, mientras que otros pueden beneficiarse al probar diferentes opciones. Si notas que tu bebé está incómodo o frustrado, puedes intentar cambiar la tetina para ver si mejora la experiencia.
¿Cada cuánto tiempo debo cambiar el chupete de la mamadera?
Esto dependerá del uso, la limpieza y la esterilización diaria. Es importante revisarlas regularmente y estar atenta a señales de desgaste, como grietas, decoloración o cambios en la textura.
A medida que tu bebé crece, también es posible que necesite tetinas con un flujo mayor, ya que estará listo para manejar una salida de leche más rápida.
Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia en su comodidad… y en la tranquilidad de ambos durante cada toma.
¿Cómo sé cuánto darle de comer a mi bebé?
Todas las fórmulas incluyen instrucciones detalladas en el envase, y es muy importante seguirlas cuidadosamente. Estas indicaciones te orientarán sobre la cantidad de medidas de fórmula que debes mezclar con el agua, así como la cantidad de tomas recomendadas en un período de 24 horas.
Recuerda que estas guías son un punto de partida: con el tiempo, irás conociendo mejor a tu bebé y sus necesidades.
¿Cómo preparo una mamadera?
- Esteriliza las mamaderas: lávalos siempre con agua tibia y jabón, usando un cepillo especial, y enjuágalos bien. Luego, es recomendable esterilizarlos (existen distintas opciones de esterilizadores en el mercado).
- Usa agua hervida y luego enfriada.
Mide correctamente: según la etapa de tu bebé, vierte la cantidad de agua indicada en el biberón y añade el número correspondiente de medidas de fórmula.
- Mezcla bien: coloca la tapa y agita suavemente hasta que el polvo y el agua estén bien integrados.
- Verifica la temperatura: antes de dárselo a tu bebé, prueba unas gotas en la parte interna de tu muñeca para asegurarte de que esté tibio, no caliente.
- Este pequeño ritual, repetido día a día, también es una forma de cuidado y conexión.
La fórmula no se disuelve completamente… ¿estoy haciendo algo mal?
No necesariamente. Durante el proceso de fabricación de la fórmula, los tamaños de las partículas del polvo pueden variar. Cuando el polvo es más fino, puede tardar un poco más en absorber el agua y disolverse por completo. Esto no afecta la calidad ni el valor nutricional de la fórmula.
A veces, esto puede notarse más cuando se preparan biberones pequeños para recién nacidos o más grandes para niños mayores, ya que el espacio dentro del biberón es limitado y no siempre permite que el polvo se mezcle completamente al agitarlo.
Si notas que quedan pequeños residuos, puedes ayudarte con una cuchara esterilizada o un pequeño batidor (tipo mini batidor de cocina) para mezclar mejor hasta que se disuelva completamente.
Cada detalle cuenta en el cuidado de tu bebé… y poco a poco irás encontrando la forma que mejor funcione para ustedes
¿Por qué aparecen burbujas en el biberón después de agitarlo? La fórmula se ve muy espumosa
Es completamente normal que aparezcan burbujas o espuma al preparar la fórmula, especialmente si el biberón se agita con bastante fuerza.
Aunque las burbujas en sí no representan un problema, un exceso puede hacer que tu bebé trague más aire durante la toma, lo que podría generarle molestias digestivas o incomodidad.
Para reducir la espuma, puedes dar unos pequeños golpecitos suaves al biberón sobre una superficie para que algunas burbujas se disipen, y luego moverlo con suavidad en círculos para ayudar a que se integren mejor. Si notas que tu bebé suele tener muchos gases, también puedes mezclar la fórmula con una cuchara esterilizada o un pequeño batidor en lugar de agitarla.
¿Por qué la fórmula tiene un olor diferente?
La fórmula para bebés está enriquecida con vitaminas y minerales esenciales para su desarrollo. Aunque busca asemejarse nutricionalmente a la leche materna, es normal que su aroma sea distinto.
De hecho, uno de los comentarios más frecuentes de los padres es que la fórmula tiene un olor “particular”, y esto se debe a los ingredientes que contiene. Cada marca tiene su propia composición, por lo que el aroma puede variar considerablemente.
Algunos ejemplos comunes:
Metálico: muchas fórmulas tienen un ligero olor metálico debido a los minerales añadidos.
A pescado: aquellas que contienen DHA (un ácido graso esencial) pueden tener un aroma más similar al del pescado. En el caso de Haven, el DHA proviene de algas, lo que le da un olor ligeramente diferente dentro del espectro habitual.
A queso: las fórmulas sin lactosa o hipoalergénicas, diseñadas para casos especiales, pueden tener un olor más intenso o similar al queso.
A hierro: especialmente en fórmulas para etapas más avanzadas, donde se añade más hierro para acompañar el crecimiento, este aroma puede ser más evidente.
Aunque algunos olores pueden parecer inusuales al principio, son completamente normales y forman parte de los nutrientes que tu bebé necesita.
Si tienes cualquier duda o inquietud sobre el uso de Haven para tu bebé, puedes escribirnos a hello@havenbaby.co.nz, utilizar el chat en nuestra página web o contactarnos a través de nuestras redes sociales.
Sea cual sea la decisión que tomes para alimentar a tu bebé, siempre será una elección hecha desde el amor… y siempre será la correcta para ustedes. — Kara












